El dolor de dientes en el bebé

La aparición de los primeros dientes con frecuencia viene acompañada de varios síntomas de malestar. El ascenso de las diferentes piezas dentales, la presión que ejercen en las encías, y finalmente su erupción mediante la ruptura del tejido gingival son, sin lugar a dudas, eventos cuanto menos molestos para cualquiera.

Como ocurre en cualquier situación de malestar o dolor, el humor se ve afectado. Por ello es frecuente que debido al dolor de dientes el bebé se muestre más irritable, quejicoso y lloroso. Por el mismo motivo, también es bastante común que sus patrones de sueño se vean alterados. Durante la noche, su descanso puede verse interrumpido por el dolor y las molestias que causa la salida de los dientes, dando lugar a despertares nocturnos e inquietud durante las horas de sueño. Esto a su vez retroalimenta la irritabilidad del bebé, ya que puede que no esté descansando adecuadamente durante la noche. 

El dolor de dientes del bebé está acompañado por la inflamación y la hipersensibilidad de las encías. La hinchazón que produce la salida de los dientes les produce una sensación de presión y calor. Por ello, durante la dentición, los niños buscan cosas para morder continuamente y se relajan cuando le proporcionamos alimentos fríos. Los collares de lactancia y las pulseras-mordedor de Mamichic cumplen con ambas funciones: alivian la sensación de presión cuando son mordidas por el bebé, y pueden reducir la sensación de calor si las metemos en la nevera antes de dárselas al niño.

El dolor de dientes en el bebé también se asocia al rechazo de alimentos. Sin embargo, esto no se debe a la pérdida de apetito, como erróneamente se cree a veces. En realidad, el hecho de que el niño coma peor se debe al malestar general o al propio dolor. Es probable que la succión o el roce de la cuchara con la encía intensifique la sensación de dolor y que, por ello, el bebé rechace la comida, aunque tenga hambre. Para paliar este síntoma podemos ofrecerle comidas frescas, ya que le frío calma el dolor, y, por supuesto, hemos de ser muy cuidadosos a la hora de alimentarlo, evitando rozarle la zona dolorida de la encía.

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