Durante todo el embarazo, uno de los momentos más esperados por la mamá es el momento del parto. Ese fin que es a su vez un nuevo comienzo; el comienzo de una nueva vida, el momento en el que le veremos la carita a nuestro bebé por primera vez.

Sin embargo, aunque la ilusión y las ganas de arropar a nuestro bebé en brazos sean inmensas, es normal y casi inevitable experimentar algún que otro miedo a lo largo del proceso de gestación y/o justo antes del parto.

Como es comprensible, en muchas mamás esos pequeños miedos y el nerviosismo se agudizan cuanto más próxima está la fecha del nacimiento. Ni que decir tiene que en las madres primerizas es aún más frecuente, pues se enfrentan por primera vez a un evento y una serie de circunstancias que nunca antes han vivido en persona.

Ciertamente el momento de dar a luz es un momento crítico y que conlleva ciertos riesgos. No obstante, hoy tenemos la suerte de contar con recursos y condiciones sanitarias fantásticas que hacen que la inmensa mayoría de los partos transcurran sin problemas.

A pesar de ello, a veces es difícil combatir esos miedos que nos ponen nerviosas o que nos generan estrés y preocupación.

Un miedo frecuente: los dolores en el momento del parto

El miedo a los posibles dolores durante el nacimiento de nuestro bebé es experimentado por muchas madres primerizas, así como en aquellas que, habiendo sido madres previamente, tuvieron un parto doloroso y temen que la experiencia se repita. A ello se suma la decisión, totalmente personal, de epidural si o epidural no.

Para vencer esas preocupaciones lo mejor es informarnos sobre la epidural, tanto por nuestra cuenta y en función de nuestras preferencias, pero especialmente con nuestros médicos. Una vez tengamos toda la información nos tocará tomar una decisión en base a lo que creamos que es más conveniente para nuestro caso.

Por otro lado, podemos acudir a clases de preparación al parto para tener un conocimiento mínimo sobre a qué nos vamos a “enfrentar” llegado el momento y como podemos actuar en cada caso. De esa forma los miedos, muchas veces causados por la incertidumbre y el desconocimiento, se reducirán notablemente y estaremos más seguras de nosotras mismas.

Además, con las técnicas de relajación que aprendamos, podremos afrontar mejor los posibles dolores que sintamos con las contracciones o durante el nacimiento del bebé.

Por último, hemos de evitar asustarnos con las terroríficas historias que leemos en internet o que nos cuentan nuestras amigas, familiares o conocidas. Es inútil asumirlas y suponer que a nosotras nos pasará lo mismo, tanto para bien como para mal, pues cada mujer y cada parto es un mundo y muy difícilmente podremos predecir qué y cuántos dolores vamos a sufrir o no; o como de rápido o lento será nuestro parto.

Por ello, déjate llevar, pero, a la vez, prepárate para afrontar ese momento tan importante de tu vida. Una vez comience sabrás lo que hacer y te ayudarán los profesionales de los que te rodees. Además, recuerda que va con la naturaleza femenina, ¡estamos preparadas para esto y para mucho más!

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