Los bebés no pueden contarnos qué les pasa y esto es sin duda frustrante cuando vemos como nuestro hijo o hija llora desconsoladamente y no somos capaces de averiguar el porqué.

La fiebre y otros problemas evidentes son relativamente fáciles de detectar, y, por tanto, podemos tratar de solventarlo sin tener que pasar por esa angustiosa fase de incertidumbre y desconcierto.

Sin embargo, hay un problema frecuente que, a pesar de no revertir la más mínima gravedad, puede traer de cabeza a muchos padres, sobre todo a los primerizos.

Se trata de los escurridizos y a veces nada obvios gases.

Hablando sin tapujos, todos sabemos lo que un gas atravesado en el sitio equivocado puede llegar a molestar. De hecho, puede causar incluso algo de dolorcillo.

Además de esos que se quedan atravesados, cuando los gases se acumulan, la pelota que se nos forma en el estómago también puede ser realmente incómoda.

Los bebés también pueden sentirse incómodos por ello, pero no tienen otra forma de comunicarse que mostrando sus molestias gaseosas mediante el llanto u otras formas claras de incomodidad como la irritabilidad.

Creo que todos los padres primerizos pasan por ese primer momento gaseoso en el que nuestro hasta hace 10 segundos bebé súper feliz se pone a llorar como si no hubiera mañana; y lo cogemos, y lo mecemos, y tratamos de calmarlo de todas las maneras, y nada. Y empezamos a preocuparnos y a preguntarnos “pero, ¿qué le pasa?”. Y, entonces casi a la par para el llanto y suena un señor pedete… Estoy segura de que la cara de póker debe ser la misma en todos esos padres y madres.

Todo ello es normal, frecuente y recurrente, pues los bebés de temprana edad comen con bastante frecuencia y acumulan gases como nadie, por lo que estadísticamente tienen muchas papeletas para que, de vez en cuando, uno de esos gases se atasque por algún sitio.

La mejor forma para confirmar nuestras sospechas de un gas atorado en nuestro bebé es fijarnos si está inquieto y retuerce y eleva las piernas de manera repetida e incesante. Por supuesto, la confirmación final viene cuando efectivamente el gas, ya sea un pedete o un eructo, encuentra la salida y la incomodidad antes obvia se desvanece como si nada.

Customer Reviews (0 comentarios)

Dejar un comentario