La caries es una patología que ocasiona la destrucción de los tejidos del diente. El origen del proceso de destrucción tiene lugar en la placa bacteriana, que produce una serie de ácidos que conducen a la desmineralización del diente y su consecuente deterioro.

Aunque generalmente asociamos la caries con la dentición permanente o la edad adulta, la realidad es que los niños pequeños no están exentos de padecer esta enfermedad dental desde etapas muy tempranas.

De hecho, la aparición de caries en los dientes de leche puede ser tan frecuentecomo en los dientes permanentes. Sin embargo, las características de la dentición temporal la hacen más vulnerable, pudiendo causar una importante repercusión en la salud dental de una persona en la edad adulta.

Dadas las características de los dientes de leche, una vez aparece la caries, ésta se desarrolla con mayor rapidez que en un diente permanente. Esto no sólo ocurre de forma superficial, en el esmalte dental, sino que también se afectarán más rápidamente tejidos internos del diente, como la pulpa dental. Además, dado su rápido desarrollo, la presencia de caries en la dentición temporal puede interferir en la correcta erupción de los dientes permanentes del niño.

Para evitar todos esos problemas, es fundamental inculcar y mantener una higiene bucal adecuada desde edades muy tempranas. Cuando aún son bebés, los padres serán los encargados de llevar a cabo la limpieza de los dientes utilizando un cepillo y una pasta de dientes adecuada para la edad del niño o niña.

Justo cuando vamos a cepillar los dientes del niño será un buen momento para realizar un examen superficial del estado de su dentición. Si notamos cualquier alteración o directamente observamos alguna caries, será muy importante acudir al dentista u odontólogo. No debemos dejarlo pasar porque, como ya hemos dicho, la caries corre como la pólvora en los dientes de leche.

El dentista, además de tratar la caries del niño, nos puede ayudar a esclarecer el motivo de su aparición, así como asesorarnos en la prevención de la aparición de nuevas caries.

A medida que el niño se hace mayor, debe ser el mismo quien se cepille los dientes, ya que esto le servirá para crear un buen hábito de higiene bucodental para toda la vida. Sin embargo, será conveniente echarles un vistazo de vez en cuando a sus dientes, especialmente si el niño es propenso a sufrir caries. Esto además nos servirá para supervisar que el cepillado es correcto y que el niño no deja restos de alimentos que propicien la aparición de placa bacteriana.

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