En cuanto los niños comienzan a andar, nos guste o no, sabemos que pronto empezarán a llegar los golpes, los chichones y los sustos.

Es prácticamente inevitable y, de hecho, podríamos decir que en algunas ocasiones es incluso necesario, pues forma parte de su aprendizaje; caerse y levantarse, caerse y levantarse. Sin duda una lección esencial en la vida.

Sin embargo, eso no quita que como padres nos llevemos grandes sustos o que sintamos preocupación; tampoco significa que nos desentendamos y no intentemos prevenir más de un golpe. Simplemente hemos de ser conscientes de que, aunque seamos súper papás, alguno de ellos seguro que se nos escapa y no podremos evitarlo.

Entre todos esos golpes hoy queremos hablar de los traumatismos dentales, pues los golpes en la boca es algo realmente frecuente en los niños.

Golpes en la boca y los dientes: cómo actuar

Cuando un bebé o un niño se golpea la boca, lo primero que debemos hacer es lavar la zona y limpiar la sangre si la hubiese. Si es necesario podemos presionar un poquito la herida para cortar el sangrado.

Aunque no haya signos de daño evidente, siempre es recomendable acudir al dentista para comprobar que la boca de nuestro hijo o hija está bien.

Pérdida de un diente por un traumatismo

Si el golpe ha sido demasiado fuerte, es posible que el niño pierda el diente afectado. Cuando se trata de un diente de leche, éste normalmente no se reimplanta, por lo que tendremos que esperar hasta que aparezca el diente definitivo correspondiente.

Sin embargo, es importante que el dentista examine al niño para comprobar si ha quedado algún trocito de diente en el interior. De hecho, podría ocurrir incluso que el diente realmente no se haya caído, sino que el golpe lo haya empujado hacia el interior del hueso.

Por tanto, si no tenemos pruebas fehacientes de que el diente se ha caído (es decir, si el diente no aparece por ningún lado) es más importante si cabe que acudamos al dentista.

Si el diente que se ha perdido debido al golpe es una pieza definitiva, entonces tendremos que ponerlo en leche o suero fisiológico y acudir inmediatamente a nuestro dentista para que intente reimplantarlo en la encía del niño.

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