Con la salida del primer diente de leche debemos empezar a prestar especial atención a la higiene bucodental de nuestro bebé.

Al principio no tendremos que emplear ni tan si quiera un cepillo de dientes, sino que bastará con que utilicemos una gasa humedecida con agua para limpiar los restos de comida de su recién estrenado diente y sus encías.

Lo ideal es realizar la limpieza bucodental dos veces al día, una de las cuales debe ser antes de acostar al bebé a dormir.

Manteniendo una higiene adecuada y evitando hábitos que favorezcan la aparición de las llamadas caries del biberón estaremos siendo de gran ayuda para que nuestro bebé tenga unos dientes sanos.

A partir del año y medio de edad ya podremos comenzar a utilizar un cepillo de dientes para limpiarle la boca a nuestro hijo o hija. Desde ese momento, además de por el hecho de mantener sus dientes limpios, será muy importante hacerlo de forma rutinaria, ya que le estaremos inculcando a nuestros hijos el hábito de cepillarse los dientes.

Si bien al principio han de ser los padres los que realicen el cepillado, poco a poco podremos ir delegando la responsabilidad en el niño o niña, para que aprenda a hacerlo por sí mismo/a y para que lo asuma como una actividad diaria necesaria.

Posteriormente, a partir de los dos años de edad, podremos introducir la utilización de la pasta de dientes. Ésta debe ser específica para niños, con bajo contenido en flúor, y utilizaremos cantidades pequeñas para el cepillado.

Concretamente, es a esa misma edad, los dos años, cuando conviene realizar la primera visita al dentista. Es relativamente frecuente la presencia de caries en niños menores de 4 años, por lo que, para evitar problemas mayores en el futuro, es importante que un dentista revise las condiciones de los dientes, y de la cavidad bucal en general, de nuestro hijo o hija.

Obviamente, si el bebé presenta algún problema en la boca, los dientes de leche o el proceso de dentición, deberemos acudir al dentista tan pronto como lo detectemos, aunque el bebé tenga menos de dos años de edad.

Si todo está bien y en su primera revisión el dentista no detecta ninguna caries u otro tipo de problema, nos indicarán la frecuencia con la que tendremos que acudir a las revisiones.

Siguiendo los consejos del dentista y acudiendo a esas revisiones evitaremos que si aparece alguna caries ésta se descontrole y cause un daño mayor.

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