Mantener una buena higiene bucodental es un hábito necesario e importante en todas las etapas de la vida. Esto evitará problemas y complicaciones no solo en la dentición sino en relación a la salud bucal en general.

Por eso, incluso antes de que comience la erupción de los primeros dientes en nuestro bebé, debemos implementar el hábito de limpieza de las encías. Para ello, no es necesario, ni conveniente, utilizar ningún dentífrico u otros productos. Simplemente será necesario utilizar una gasa o una toallita suave y humedecida.

Con ella podremos limpiar la boca del bebé fácilmente, colocándola alrededor de nuestro dedo y frotando la superficie de las encías. Posteriormente, con la aparición de los primeros dientes de leche, podremos ayudarnos de un cepillo de dientes para llevar a cabo una limpieza efectiva. Eso sí, es importante emplear un cepillo adecuado para bebés.

Lo mismo ocurre con la pasta de dientes. No debemos utilizar la misma que empleamos nosotros como adultos, sino una adecuada a la edad del bebé o niño.

En el mercado existen numerosos tipos y marcas de pastas de dientes para bebés, con un amplio rango de precios. Por tanto, podremos escoger fácilmente la más adecuada para nuestro caso particular.

A la hora de aplicar la pasta en el cepillo no debemos pasarnos en la cantidad. Basta con poner un poquito, algo así como el tamaño de un granito de arroz. Una vez hemos dispuesto la pasta en el cepillo, simplemente vamos cepillando los dientes del bebé con suavidad, sin olvidarnos de frotar la cara interior de los mismos.

También es importante cepillar la lengua, aunque es cierto que muchos niños no se dejan, haciendo que sea casi imposible conseguir nuestro objetivo. Esto ocurre especialmente a edades muy tempranas pero, no te preocupes, a medida que se vaya haciendo mayor será más fácil. Para inculcarle a tu hijo o hija el hábito de cepillarse no solo los dientes sino también la lengua, puedes convertirlo, inicialmente, en una especie de juego en el que le pides que saque la lengua.

Lo ideal es cepillar los dientes del bebé dos veces al día, aunque puedes comenzar por hacerlo una vez al día, por ejemplo, antes de ir a la cama.

Lo más importante de esta etapa es introducir un buen hábito de higiene bucodental que, cuando nuestro bebé crezca, pueda mantener con regularidad y de forma natural a lo largo de toda su vida.

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