El destete es el proceso por el cual se va reemplazando progresivamente la lactancia materna exclusiva por otras fuentes de alimentación, culminando con la interrupción total de la leche materna.

Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Asociación Española de Pediatría recomiendan que durante los primeros seis meses la lactancia materna sea la fuente de alimentación exclusiva para el bebé, ya que será el alimento más completo que podamos ofrecerle, no solo desde el punto de vista nutricional, sino también desde el el punto de vista immunológico.

Sin embargo, a partir de los seis meses de edad será necesario ir introduciendo poco a poco alimentos que complementen la dieta del bebé, para proporcionarle así un buen equilibrio nutricional.

La introducción de nuevos alimentos puede combinarse con la continuación de la lactancia materna durante mucho tiempo, sin que exista un momento específico en el que se deba realizar el destete completo.

Así, hay madres que retiran la lactancia materna poco después de los seis meses de edad, otras que siguen amamantando hasta los dos años y algunas incluso durante más tiempo. Es algo que depende totalmente de cada madre y cada niño, así como de cada situación, pues no todas las mamás mantienen la producción de leche materna durante el mismo tiempo.

Cómo y cuándo realizar el destete

El destete debe ser gradual, en el que, a lo largo del tiempo, meses o años según cada caso, se van reduciendo las tomas hasta suprimirlas por completo. Al mismo tiempo, se va suplementando la dieta del bebé con nuevos alimentos y mayores cantidades según las necesidades del niño o niña.

No existe un momento o edad concreta a la que se recomiende realizar el destete pero, a menos que se deba a un motivo fisiológico o médico concreto, no se debe interrumpir la lactancia de repente, sino de forma progresiva.

Además de un proceso alimenticio, la lactancia materna crea un fuerte vínculo entre la madre y el bebé, y por ello es conveniente ir realizando los cambios progresivamente, sustituyendo poco a poco la leche materna por otros alimentos y el momento de dar el pecho por otro tipo de vínculos afectivos con el bebé.

Es importante que la madre evite cualquier presión social o familiar en lo que al destete se refiere. Éste debe realizarse cuando tanto la madre como el bebé estén preparados para ello. Si sientes que quieres prolongar la lactancia hasta los dos años o más, adelante. Si crees que a los 6 u 8 meses quieres comenzar el destete, adelante también. Nadie más que la madre y el bebé deben marcar el ritmo.

Es cierto que la reincorporación a la vida laboral constituye el punto y final de la lactancia materna para muchas madres, dada la imposibilidad de dar las tomas deseadas y/o de mantener la producción de leche.

Sin embargo, si se desea prolongar el periodo de lactancia incluso tras el fin de la baja laboral, la madre puede recurrir a la utilización de un sacaleches para la extracción y el almacenamiento de la leche materna, y compatibilizar así la lactancia materna y su vida laboral.

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