Hace unos años pocas eran las mujeres que conocían o hablaban sobre el suelo pélvico. Sin embargo, esa parte de nuestro cuerpo cada vez cobra más protagonismo e importancia en las mujeres, tanto en el embarazo como en el postparto.

¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico es el término con el que se denomina al conjunto de músculos que recubre la zona inferior de la pelvis. Quizás hace un tiempo era más conocido como periné, término que, aunque sigue en uso, parece que haya pasado a segundo plano.

En cualquier caso, lo llamemos suelo pélvico o periné, en las mujeres esta parte anatómica adquiere un mayor protagonismo durante el embarazo y el postparto.

Durante la gestación, el desarrollo progresivo del feto, con su correspondiente aumento en peso y tamaño, hace que la presión en el interior del abdomen aumente notablemente. Esa mayor presión, responsable, por ejemplo, de que durante el embarazo tengamos que hacer pipí con más frecuencia, tiene un efecto importante sobre el suelo pélvico.

Nueve meses de elevada presión sobre esa musculatura puede terminar por truncar la vuelta a la normalidad tras el parto.

Para facilitar que el periné o suelo pélvico recupere su tono y función normal, será importante que seamos conscientes de esta parte de nuestra anatomía y de que la cuidemos tanto como podamos.

No será necesario hacer ejercicios complicadísimos o estar 24 horas al día pensando en nuestro suelo pélvico. Basta con aprender a contraer y relajar los músculos que lo conforman y practicarlo no solo durante el embarazo, sino que para las mujeres también es recomendable ejercitarlo de forma cotidiana, y especialmente durante el posparto para favorecer su pronta y total recuperación.

Para poder realizar el ejercicio de contracción-relajación de la musculatura del periné una estrategia que le funciona a muchas mujeres es la de pensar que están haciendo pis e intentar interrumpir la salida de la orina. Ese gesto de contracción para parar el pipí imaginario estará contrayendo la zona que queremos ejercitar, el suelo pélvico.

Por supuesto existen otros ejercicios, más complejos y más elaborados, algunos de ellos necesarios cuando ya existe un problema de falta de tono en este conjunto de músculos, pero el sencillo ejercicio de contracción y relajación es una buena forma de empezar a ejercitar el suelo pélvico como parte de nuestra rutina diaria.

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