La salida de los primeros dientes es uno de los hitos más remarcables en el desarrollo inicial de un bebé. Cualquier mamá o papá anunciará sin demora la salida del primer diente a todos sus familiares y amigos porque, al igual que cuando comienzan a gatear y a andar, es uno de esos eventos que todos esperamos, con ilusión y preocupación a la vez, desde que nos convertimos en papás.

Sin embargo, el desarrollo dentario comienza mucho antes de la erupción del primer diente de leche. De hecho, comienza antes del nacimiento de nuestro bebé.

La formación de los dientes, denominada odontogénesis, se inicia durante el periodo fetal, entorno a la semana 14 de gestación. En esa etapa comienza a desarrollarse la futura dentición decidua o temporal (dientes de leche) de nuestro bebé, concretamente tiene lugar la calcificación inicial. La formación de la dentición permanente, sin embargo, no comienza hasta después del nacimiento.

A lo largo de la fase intrauterina, se forman todos los dientes que compondrán la dentición temporal del bebé, pero el proceso no concluirá hasta que el niño alcance los tres años de edad, aproximadamente.

Lo que ocurre es que, aunque nuestro bebé nazca con todos sus dientes temporales preformados, estos no están desarrollados al cien por cien. Así, durante el primer año de vida del niño se produce el desarrollo de la corona dentaria, mientras que, entre el año y medio y los 3 años de edad, se va completando el desarrollo de la raíz de los dientes.

Por su parte, la formación de la dentición permanente comienza entorno a los 3 o 4 meses de vida y se prolonga hasta los 10 años de edad. Esos dientes permanentes, aunque ya formados, no estarán desarrollados completamente mucho más adelante. Si bien algunos dientes completan su desarrollo a edad temprana, como, por ejemplo, el incisivo central que ya cuenta con una corona y una raíz totalmente desarrolladas a los 9 años, otros, como el segundo molar, no completarán el proceso hasta los 14 o 15 años. Aunque, sin duda, el caso más tardío de todos es el del tercer molar, que no cuenta con una raíz totalmente desarrollada hasta la mayoría de edad o, incluso, hasta cumplir los 25 años de edad.

Como veis, la dentición es un proceso, además de muy importante, muy largo, que ocupa no solo nuestra infancia sino también nuestra adolescencia y parte de nuestra juventud.

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