Cuando vamos a ser papás, ya sea por primera vez o no, soñamos con el momento del nacimiento, con verle por primera vez la carita a nuestro hijo o hija, ponerlo en nuestro regazo durante esos primeros instantes de su vida y con llevárnoslo a casa en cuestión de días.

Sin embargo, esto no siempre es así. En muchos casos los padres tienen que enfrentarse a la descorazonadora situación de “alejarse” de su bebé durante esos primeros instantes, días, semanas e incluso meses.

Me refiero a todos esos bebés que, por un motivo u otro, necesitan pasar algún tiempo en la incubadora antes de poder estar en los brazos de su mamá o de ir a casa por primera vez.

Aunque ver a un bebé en una incubadora nos acongoja y entristece, lo cierto es que este invento ha salvado y salva muchísimas vidas de recién nacidos a diario.

La importancia de la incubadora para recién nacidos

Desde su invención y desarrollo, las incubadoras para recién nacidos han conseguido reducir notablemente la tasa de mortalidad infantil alrededor de todo el mundo.

Una incubadora permite monitorizar las constantes vitales de un bebé con facilidad, de ahí que en ocasiones se utilicen incluso en bebés que están sanos. Es decir, a veces se emplean simplemente para controlar.

Sin embargo, además de permitir monitorizar la temperatura, respiración o ritmo cardíaco de un bebé, las incubadoras permiten “tratar” problemas importantes en algunos recién nacidos; no sólo en los bebés pretérmino o de bajo peso, sino en bebés con peso adecuado y/o nacidos a término pero que presentan algún problema.

Por ejemplo, un problema frecuente en el que se emplea la incubadora es la incapacidad de muchos recién nacidos para mantener su temperatura corporal a un nivel adecuado (entre 36-37ºC).

En esos casos, la incubadora permite mantener la temperatura corporal del bebé hasta que éste sea capaz de regularla por sí mismo.

Otra situación en la que la incubadora se convierte en un elemento fundamental para el cuidado intensivo de un bebé es cuando éste presenta pulmones inmaduros.

Esto es común en muchos neonatos prematuros debido a que la sustancia que permite la distensión de los alveolos pulmonares, y que es esencial para la respiración, se desarrolla en las últimas semanas de gestación. Si el nacimiento se ha adelantado demasiado es posible que el bebé presente problemas debido a la inmadurez de sus pulmones. La incubadora permite controlar y tratar con facilidad a estos bebés hasta que sus pulmones maduren y su capacidad respiratoria sea adecuada.

En definitiva, aunque nos de pena, rabia, tristeza o preocupación ver a un bebé en una incubadora, especialmente si se trata de una incubadora cerrada con alto grado de aislamiento; en realidad todas las mamás debemos estar agradecidas de que existan este tipo de aparatejos, pues a veces gracias a ellos tenemos a nuestros pequeños junto a nosotras.

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