Cada mujer es un mundo, y cada parto también. No obstante, en la medicina se aplican los mejores métodos de forma estandarizada, ya que es la forma más adecuada de asegurar el bienestar de todas las madres e hijos.

No obstante, cada vez tenemos más información a nuestro alcance. A través de internet podemos conocer experiencias de otras mujeres, las diferentes metodologías médicas que pueden aplicarse a distintas etapas del parto, etc.

Esa mayor información disponible y la consciencia de que cada mujer y cada parto es diferente, hace que la atención ginecológica durante el parto cada vez vaya más encaminada hacia una atención individualizada.

Lógicamente no siempre es posible respetar las preferencias de una mujer, pues en situaciones de riesgo se prima que tanto la madre como el bebé concluyan el proceso lo antes posible y sin ningún o el menor número de problemas o complicaciones posibles.

Sin embargo, si todo va bien y no sufrimos ninguna complicación, sí podemos expresar las preferencias, necesidades y expectativas que tenemos para nuestro parto.

Concretamente aquí hablaremos de la administración de algunos medicamentos utilizados de forma rutinaria, pero que algunas mamás no desean porque no lo creen adecuado o porque quieren experimentar su parto de la forma más natural posible.

Expresar mis preferencias sobre la medicalización en el parto

En tu plan de parto puedes especificar si no quieres recibir determinados fármacos. Uno de los fármacos que más opiniones genera entre las futuras mamás es la oxitocina, que se administra para potenciar las contracciones y acelerar el proceso de alumbramiento.

Puesto que se administran de forma rutinaria, dejándolo por escrito en tu plan de parto puedes evitar que te administren oxitocina sin tu permiso. Así, en el caso de que el personal médico crea conveniente o simplemente te quiera dar la opción de potenciar las contracciones, tendrá que consultarte primero.

Además de la administración de oxitocina, en tu plan de parto si lo deseas también puedes expresar tu rechazo a la maniobra de Kristeller, algo controvertida puesto que debe practicarse con mucha precaución, en la que se ejerce presión sobre la barriga de la madre; o a cualquier otra medicación o procedimiento al que no quieras ser sometida innecesariamente.

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