La vacuna triple vírica, tal y como su nombre indica, es una vacuna que protege a nuestro bebé frente a tres virus diferentes.

Administrada mediante inyección, esta vacuna inmuniza al niño o niña frente al sarampión, la parotiditis (enfermedad comúnmente llamada paperas) y la rubéola; de ahí que muchas veces también sea denominada como vacuna SPR o SRP, por las siglas de las tres enfermedades virales frente a las que ofrece protección.

Se recomienda administrar esta vacuna durante la infancia. La inmunización consiste en la administración de dos dosis, la primera a los 15 meses de edad y la segunda dosis (a veces llamada “recuerdo o refuerzo”) entre los 3 y los 6 años de edad.

Ninguna de las tres enfermedades (sarampión, rubéola y parotiditis) cuenta con un tratamiento específico una vez adquirida, de ahí la importancia de la administración de esta vacuna.

¿Cómo funciona la vacuna triple vírica?

La vacuna triple vírica está compuesta por virus atenuados, lo que significa que contiene virus muy debilitados, incapaces de producir la enfermedad de la que son causantes, pero sí capaces de estimular el sistema inmunitario de la persona que recibe la vacuna.

Al estimular el sistema inmunitario del niño o niña contra cada una de estas tres enfermedades virales, nuestro cuerpo generará anticuerpos (defensas) que lo protegerán en el caso de estar expuesto en el futuro a alguna de esas patologías.

¿Puede ocasionarle algún problema a mi hijo?

La administración de esta vacuna, que comenzó a utilizarse hace más de 30 años, es muy segura.

No es raro que tras la administración el niño o niña tenga algo de fiebre. Esto es debido a que, como se explicaba, se trata de virus atenuados, que nuestro cuerpo es capaz de detectar y atacar.

La fiebre es un signo de que el sistema inmunitario se ha activado y de que el cuerpo está atacando los virus administrados y generando anticuerpos que lo mantendrán protegido el resto de su vida.

Si bien en el año 1998 Andrew Wakefield publicó unas supuestas evidencias que relacionaban autismo y la vacuna triple vírica, lo cierto es que posteriormente se descubrió que los estudios de este señor constituían uno de los mayores fraudes de la historia de la medicina, pues había falseado los resultados movido por intereses económicos.

La publicación de los resultados falsos fue retirada por la propia revista científica y a Wakefield le fue retirada la licencia para ejercer la medicina, quedando inhabilitado por su fraude médico.

En definitiva, es una vacuna segura y necesaria, que a lo largo de la historia ha prevenido millones de muertes y complicaciones causadas por el sarampión, la rubéola y la parotiditis.

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