La succión es el mecanismo empleado por el bebé para obtener leche a partir del seno materno. Se trata de una estrategia innata, pues se desarrolla durante el periodo fetal en el útero materno.

Aproximadamente a las 16 semanas de gestación, el feto desarrolla el reflejo de deglución, mediante el cual, durante la fase intrauterina, deglute el líquido amniótico que lo rodea.
Posteriormente, en torno a las 20 semanas de embarazo es cuando el bebé desarrolla la capacidad de succionar, lo que se denomina reflejo de succión.

Pasarán 12 semanas más antes de que ambos reflejos estén coordinados, de manera que el bebé sea capaz de: primero succionar y seguidamente deglutir.

Tan pronto como nazca, el bebé pondrá en práctica ambos reflejos innatos para alimentarse. Para conseguir una succión exitosa deberá adoptar una posición adecuada con cada uno de los diferentes “elementos” que intervienen en el amamantamiento.

Para ello, situará la lengua justo por encima de la encía inferior y sobresaliendo de ésta. Además, arqueará ligeramente la lengua adoptando forma de U.

Al agarrarse al pezón materno, el bebé eleva la mandíbula inferior para aproximar tanto el pezón como la areola al punto S (lugar en el que se unen el paladar blando y el duro). Esto le permite conseguir una posición estable del seno materno en su cavidad oral.

Así, el resultado que observa la madre es que, una vez el bebé ha posicionado la areola y el pezón correctamente, comienza a realizar succiones rápidas y breves, manteniendo durante todo el proceso los labios evertidos (hacia afuera).

Con las succiones rápidas y cortas el bebé activará en la madre el reflejo de eyección, es decir, la salida de la leche materna a través del pezón. Una vez activado con éxito el reflejo de eyección, el bebé comienza a deglutir la leche y empieza a disminuir el ritmo de las succiones. Así, enseguida las succiones se tornan más relajadas y profundas con pausas intercaladas entre ellas.

Cuando todo este proceso ocurre de forma adecuada, la madre no debería sentir molestias durante la lactancia. Sin embargo, si se está produciendo una succión incorrecta la mamá podrá sentir dolor en los pezones y/o el pecho, desde leve hasta muy pronunciado.

En el caso de sufrir molestias de forma continuada observa cómo succiona tu bebé y, si detectas algo incorrecto, trata de ayudar a tu bebé a corregirlo. Del mismo modo, cuida la postura que adoptas en el momento de amamantar ya que esto ayudará al bebé a realizar la succión de forma adecuada y tú te sentirás más cómoda.
Si no encuentras forma de mejorar la situación no dudes en consultarlo con tu médico para que te asesore y aconseje.

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