Aunque hace no mucho tiempo eran un lujo al alcance de unos pocos, cada vez son más frecuentes y asequibles las ecografías en 3D.

Este tipo de ultrasonidos nos permiten ver imágenes de nuestro bebé en tres dimensiones durante el embarazo.

A diferencia de las ecografías tradicionales, en las que muchas veces todo lo que podemos observar son sombras y contornos borrosos, las ecografías en 3D nos permiten ver al bebé con una mayor definición; verle su carita incluso en el vientre materno.

Esa diferencia entre las ecografías tradicionales (en dos dimensiones) y las ecografías tridimensionales se debe a que las primeras lo que muestran es el interior de nuestro bebé, sus órganos y sistemas.

Por ello, las ecografías en 3D se han hecho tan famosas, porque son un tipo de ultrasonidos que al fin y al cabo nos están ofreciendo la primera fotografía de nuestro pequeño o pequeña.

Ambos tipos de ecografías son igual de seguras, no obstante, los profesionales médicos desaconsejan que nos realicemos ultrasonidos 3D por el mero hecho de obtener un recuerdo de nuestro bebé durante su desarrollo en nuestro vientre.

Como decíamos las ecografías en 3D son totalmente seguras, entonces, ¿por qué la desaconsejan los médicos?

Pues porque estaríamos exponiendo a nuestro bebé a más ecografías de las necesarias, ya que las realmente informativas, desde el punto de vista médico, son los ultrasonidos bidimensionales.

Es decir, que son las ecografías tradicionales las que se utilizan como herramienta de evaluación y diagnóstico, al menos de momento.

También es conveniente tener en cuenta que la posibilidad de poder verle la carita a nuestro bebé durante el embarazo dependerá de la posición en la que esté en el útero. Es decir, que es posible que nos sometamos a una ecografía 3D y que no tengamos la suerte de poder verle la cara y dejar constancia de ese recuerdo.

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