Como hemos comentado en muchas ocasiones, la salida de los primeros dientes en el bebé puede ocasionar una serie de molestias en el niño o niña y algunos signos que nos informan de que el proceso de dentición ha comenzado.

Una mayor irritabilidad, la inflamación de las encías y un aumento en la cantidad de baba producida por el bebé son, por ejemplo, algunos de los signos que frecuentemente podemos observar en un niño cuando le empiezan a salir los dientes.

También puede ocurrir que parezca que nuestro bebé esté inapetente, que no quiera comer. Sin embargo, más que falta de apetito, esto a menudo se debe a que las encías están “acaloradas” por la inflamación propia de la salida de los dientes, y no le apetece comer cosas calientes.

Y es que la alimentación de los bebés de corta edad lleva muchísimos componentes calientes, como potitos o purés. Lo mejor será probar a dárselos algo más fríos e incluso ofrecerle algún mordedor previamente enfriado en la nevera.

¿Y qué pasa con la fiebre, la diarrea u otros problemas estomacales?

Lo que no está causado por la salida de los dientes

Durante muchos años se asociaba directamente la fiebre a la salida de los dientes. Sin embargo, hoy sabemos que esto no es así.

El niño o niña puede estar más quejicoso ya que, como hemos comentado, están algo más irritables por las molestias leves que puede causar la erupción de los primeros dientes.

No obstante, la salida de los dientes no causa fiebre y, por tanto, aunque nuestro bebé esté inmerso en el proceso de dentición, si tiene fiebre debemos consultarlo con nuestro pediatra. Esto será especialmente importante si se trata de fiebre elevada.

La dentición tampoco causa diarrea, por lo que si esta aparece también deberemos acudir a nuestro pediatra y buscar la verdadera causa.

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