Hace poco hablamos de los dientes natales, que son aquellas piezas dentales que ya están presentes en las encías de un bebé desde el momento en el que nace.

Pero, además de los dientes natales, existe otro tipo de dientes, también prematuros, que podemos encontrar en bebés recién nacidos.

Se trata de los dientes neonatales, que son aquellos que aparecen durante el primer mes de vida de un bebé.

¿Qué son los dientes neonatales?

Al igual que los dientes natales, los dientes neonatales son poco frecuentes. Concretamente se estima que existen dientes neonatales en uno de cada 2000-3000 nacimientos.

Cuando tiene lugar la aparición de piezas dentales durante los primeros 30 días de vida de un bebé, es decir, de dientes neonatales, suele tratarse de los incisivos centrales inferiores.

Los dientes neonatales, al igual que ocurre con los dientes natales, pueden ocasionar irritación y/o ulceraciones en la boca del bebé, lo cual podría derivar en que el bebé rechace la lactancia.

Aunque el bebé posiciona la lengua encima de los incisivos, lo cual protege al pezón materno de una posible erosión causada por los dientes neonatales, la madre puede llegar a sufrir alguna molestia durante la lactancia; aunque en una medida mucho menor que las erosiones y ulceraciones en la lengua del recién nacido.

Si el bebé sufre ese tipo de molestias o daños ocasionados por los dientes neonatales, y además eso conlleva el rechazo de la alimentación, el médico puede decidir extraer las piezas prematuras que estén presentes en la boca del bebé.

Otra característica entre ambos tipos de dientes precoces, natales y neonatales, es que a menudo presentan una movilidad significativa debido a una estructura deficiente de la raíz del diente.

Una movilidad elevada del diente conlleva el riesgo de que el niño o niña aspire o se trague el diente si éste llegase a desprenderse. Por ello, en esas situaciones los médicos también pueden optar por extraer el diente.

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