Los frutos secos son un alimento delicioso y altamente nutritivo, que nos proveen de una gran cantidad de proteínas, fibra y vitaminas, entre otros muchos nutrientes.

Sin embargo, es un tipo de alimento que debemos tener en el punto de mira cuando se trata de bebés y niños de corta edad, pues pueden resultar peligrosos para ellos.

El riesgo de los frutos secos en bebés y niños

A pesar de su alto valor nutritivo, los frutos secos están desaconsejados en bebés y niños pequeños por dos motivos principales: el atragantamiento y las alergias.

Los frutos secos son una causa muy frecuente de atragantamiento o problemas derivados de su presencia en las vías aéreas de los niños. Su pequeño tamaño, no tan pequeño si hablamos de las vías respiratorias de un niño de corta edad, y, a su vez, su elevada dureza que hace complicado poder desintegrarlo en pedazos más pequeños mediante la masticación, los convierte en un riesgo para los niños.

Aunque no hay una edad concreta en la que se considere oportuno dar frutos secos a los niños, normalmente se habla que deben ser evitados hasta al menos los tres años de edad.

En cualquier caso, para prevenir el atragantamiento en general es importante enseñar a los pequeños a que no jueguen mientras están comiendo o que no hable mientras mastica, por ejemplo.

Otra estrategia útil es triturar los frutos secos antes, asegurándonos de que los pedazos son lo suficientemente pequeños como para no ocasionar ningún atragantamiento.

Sin embargo, existe otra problemática muy importante con los frutos secos en el caso de los niños pequeños: las alergias.

Los frutos secos son uno de los principales causantes de alergias alimentarias en los niños y, por ello, es importante tener en cuenta diversos aspectos a la hora de introducir por primera vez este alimento en su dieta.

Una de las medidas que destaca por su importancia es que la introducción de los distintos alimentos debe realizarse de forma individual y a intervalos de entre 3 y 5 días. Ésta será la única forma de detectar posibles alergias. Si introducimos varios alimentos nuevos a la vez, será mucho más complicado saber cuál es el causante de la alergia.

Cuando nuestro hijo o hija coma por primera vez un fruto seco, tendremos que observarlo atentamente en busca de cualquier síntoma indicativo de alergia, por la urticaria, el goteo nasal o, mucho más preocupante, la sensación de opresión en la garganta. Las reacciones más graves de este tipo de alergias es la dificultad para respirar y la inflamación de las vías respiratorias y otras áreas del cuerpo.

Puesto que no podemos saber si nuestro hijo o hija tiene alergia a un fruto seco determinado hasta que lo pruebe, esa primera vez que lo ingiera debemos darle una cantidad muy pequeña. Así, en el caso de ser alérgico, los síntomas serán menos exacerbados que si consume cantidades mayores.

Es muy importante que, ante cualquier síntoma de alergia a estos alimentos, acudamos al médico donde, en el caso de verificarse el problema, nos darán las pautas a seguir para controlarlo.

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