Nadie dijo que la lactancia materna fuera fácil. ¿O sí?

La verdad es que sí. Se ha dado a entender en incontables ocasiones que es fácil, bonita y perfecta; lo cual no quiere decir que sea cierto.

Es decir, a lo largo de los años la lactancia materna se ha idealizado. Como en otras muchas facetas de la vida, tendemos a mostrar o a ver sólo la cara más amable de la situación, en este caso la lactancia materna.

Esto contribuye a que la imagen mental o las expectativas que tenemos muchas veces sean “demasiado positivas”, lo cual nos deja indefensas ante los posibles obstáculos que nos encontremos en la vida real.

Como consecuencia puede que en lugar de pensar “es normal este problemilla que estoy teniendo” o “tengo que hacerlo de esta u otra manera para superar este obstáculo”, pensemos “no se hacerlo” o, incluso, “no voy a amamantar a mi bebé”.

Del mismo modo, la idealización de la lactancia materna puede hacer que muchas mujeres, en lugar de preguntar a su entorno o buscar información o asesoramiento profesional, se sientan cohibidas, avergonzadas o simplemente se sientan mal cuando se encuentran con problemas a la hora de amamantar a su bebé, especialmente si se trata de madres primerizas.

Por todo ello es fundamental romper con los mitos positivos y ser conscientes de que, además de no ser perfecta, la lactancia materna también conlleva un aprendizaje. Ninguna nacemos sabiendo y cada mamá y cada bebé es un mundo.

Así, si sientes que tienes algún problema a la hora de amamantar a tu bebé, antes de tirar la toalla, pregunta, infórmate y date tiempo.

Eso último es fundamental.

Muchas mujeres renuncian a la lactancia materna antes de cumplir el primer mes desde el nacimiento de su bebé.

El cansancio tras el parto, la recuperación física asociada al posparto, la nueva situación familiar, el aprendizaje en lo que a los cuidados del bebé se refiere, el dolor de los pechos y los pezones, la falta de sueño… ¡son tantas cosas!

Es totalmente normal plantearse si merece la pena, si se está haciendo bien o no, y mil y una cosas más.

Pero sí, tengo que decirte que sí merece la pena; que, seguro que lo estás haciendo mucho mejor de lo que piensas y, si aún no puedes amamantar a tu bebé con naturalidad, ¡tranquila!, seguro que pronto ambos os acostumbráis y aprendéis juntos.

Date tiempo, se constante, rodéate del apoyo de los que te quieren y recurre a tu médico siempre que lo creas necesario y verás cómo pronto todo irá sobre ruedas. Y, si finalmente te ves obligada a suspender la lactancia por un motivo de peso, tampoco te preocupes. Lo más importante es intentarlo y gastar todos los cartuchos de los que disponemos. Solo debes evitar tirar la toalla antes de tiempo.

Customer Reviews (0 comentarios)

Dejar un comentario