De todas las piezas dentales, los más madrugadores suelen ser los incisivos inferiores (los dos dientes frontales de la encía de abajo).

Los siguientes en sumarse a la fiesta normalmente son los dientes ubicados justo en la posición opuesta, es decir, los incisivos superiores (los dos dientes frontales de la encía superior). Éstos suelen aparecer 4 u 8 semanas después de que hayan aparecido los incisivos inferiores.

Tras la aparición de estas cuatro piezas dentales que quedan tan monas en los bebés, empiezan a hacer acto de aparición los demás incisivos, los molares superiores e inferiores, los colmillos, y, para acabar, aparecerán los molares laterales inferiores y superiores.

Molestias durante la aparición de las primeras piezas dentales

La salida de los primeros dientes puede acarrear una serie de signos, más allá de los propios en la encía del niño, que nos pueden alertar de que están a punto de asomar en su boquita.

Entre ellos es común encontrar que nuestro bebé rechaza la comida, un signo que nos indica que tiene las encías inflamadas o que siente demasiado calor por la propia hinchazón. Así, en esos casos los bebés suelen negarse a comer si la comida está caliente (no tiene que ser porque la comida esté excesivamente caliente, sino que sus encías están más sensibles de lo normal).

También puede ocurrir que, por muy simpático que sea nuestro pequeño o pequeña, de repente esté muy irritable. Las molestias que siente simplemente hacen que no esté de humor; lo mismo que nos ocurre a nosotras cuando no nos encontramos al 100%.

Por otro lado, querrá mordisquear todo lo que se cruce en su camino, y además “con ansia viva”. Esta estrategia le sirve para liberarse de la presión que siente si tiene las encías inflamadas.

Será en ese momento donde debemos proporcionarle mordedores u otros artículos como los de Mamichic, adecuados para que muerda tranquilamente y todo lo que quiera.

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