Uno de los momentos más esperados por los papás y mamás es ese en el que nuestro bebé comienza a hablar.

Esperamos ansiosos su primera palabra: ¿será mamá? ¿será papá? ¿tal vez agua?... Tras su primera palabra comienza una de las etapas más entretenidas y divertidas para los padres, esa en la que nuestro pequeño o pequeña no para de incorporar nuevas palabras a su recién estrenado vocabulario, cuando dice cosas mal pronunciadas pero que suenan divertidísimas, cuando empieza a manifestar ideas u ocurrencias que no dejan de sorprendernos…

No obstante, cuando un niño coge carrerilla al hablar no hay quien lo pare y, a veces, eso que tanto ansiábamos puede causarnos frustración. Esto ocurre, por ejemplo, cuando a nuestro dulce pequeño le da por decir alguna palabrota que ni si quiera sabemos cuándo, dónde o de quién la ha escuchado o aprendido.

Puede ser muy frustrante cuando le da por decirla a todas horas, a gritos, en medio de un lugar público y/o frente a personas desconocidas. Es ese momento de “Tierra trágame” “Todo el mundo tiene que estar pensando ¡qué malcriado! ¡menuda madre, lo que le enseña!”.

Es normal agobiarse, pero todo el que haya sido padre o madre sabrá que muchas veces simplemente son cosas que no se pueden controlar. Aunque nosotros hablemos bien en casa y con nuestro hijo, es casi inevitable que no escuche alguna palabra malsonante más pronto que tarde.

Además, parece que esas palabras tienen un imán para los más pequeños, porque oye, las memorizan con una facilidad asombrosa.

Si te ocurre algo así con tu bebé, no desesperes. Trata de quitarle importancia y puede que más pronto que tarde esa palabrota caiga en su baúl de los recuerdos. Si le damos demasiada importancia puede que al final contribuyamos a afianzar esa palabra malsonante en su vocabulario.

 

Customer Reviews (0 comentarios)

Dejar un comentario