Antaño la gran mayoría de las mujeres se convertían en mamás durante los años más tempranos de su veintena.

Desde entonces, y de forma progresiva, hemos observado cómo la maternidad se ha ido retrasando más y más; siendo en la actualidad mucho más frecuente tener el primer hijo en torno a la treintena.

Mucho se habla sobre las causas que han llevado a ese cambio en la edad de los padres primerizos. Algunos acusan a los jóvenes de “querer disfrutar más tiempo sin hijos”, otros lo achacan a la evidente crisis económica que ha azotado nuestro país y muchos otros países europeos en los que también se ha observado el mismo patrón en lo que a la maternidad se refiere.

Pero, probablemente, se deba a un conjunto de diversos factores, que al combinarse han terminado desplazando notablemente la edad media de las madres y padres.

¿Por qué ahora esperamos más para tener hijos?

Aunque este tema da para escribir una novela en varios tomos, a grandes rasgos estos son dos de los factores que contribuyen significativamente al retraso "involuntario" de la maternidad (es decir, no por una elección directa, sino por la situación personal, profesional, las facilidades/dificultades de la maternidad en nuestra sociedad, etc.):

- El estilo de vida y la sociedad: estudios, inestabilidad profesional y economía

Obviamente el estilo ha cambiado considerablemente si nos comparamos con nuestras madres. Aún más en comparación con nuestras abuelas.

Actualmente, una parte considerable de los jóvenes cursan estudios universitarios, por ejemplo. Esto sin lugar a dudas contribuye al retraso de la maternidad, pues los chicos y chicas no acaban sus estudios hasta los 22 años en el mejor de los casos, y en torno a los 24 o 25 años por norma general.

La larga formación académica a su vez hace que los jóvenes se incorporen más tarde al mercado laboral, el cual, además, no está para tirar cohetes, por lo que alcanzar una estabilidad profesional y económica se puede demorar muchísimo más de lo que nos gustaría.

- El rol de la mujer actual en la sociedad

En el pasado la mujer no tenía demasiadas elecciones más allá de ser ama de casa y madre de sus hijos. Además, también era posible mantener una familia con un único sueldo y la estabilidad profesional era mejor que la actual, aunque cueste creerlo.

Afortunadamente, hoy en día las mujeres podemos decidir sobre nuestro futuro y nuestra carrera profesional, pero ese progreso no ha venido acompañado de la tan necesitada conciliación (para ambos padres) ni tampoco ha conseguido terminar con muchos de los impedimentos que encuentran las mujeres a la hora de desarrollar su profesión.

Por ello no es de extrañar que muchas mujeres se vean obligadas a posponer su maternidad, hasta desarrollar completamente su carrera profesional y/o encontrar cierta estabilidad laboral.

¿Y tú que opinas?

 

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