La silicona es un polímero inorgánico constituido por átomos alternos de silicio y oxígeno. Existen diversos tipos de silicona, entre ellos la silicona alimentaria que cuenta con características que la convierten en el material ideal para la elaboración de juguetes, almacenamiento de alimentos y, por supuesto, la creación de collares de lactancia, chupeteros y pulseras de Mamichic. Pero, ¿cuáles son esas características? ¿Por qué es la silicona alimentaria es un material tan seguro? Te lo contamos a continuación.

Características de la silicona alimentaria

Las siliconas en general cuentan con propiedades comunes tanto al vidrio como a los plásticos. Como el vidrio, las siliconas son resistentes a la humedad, aguantan temperaturas extremas y no reaccionan con la gran mayoría de materiales. Con los plásticos, las siliconas comparten propiedades como su livianeza, fuerza y maleabilidad, ya que ambos materiales son capaces de adquirir infinidad de formas.

De hecho, la gran versatilidad de las siliconas las ha convertido en un material muy cotidiano, presente en todo tipo de aplicaciones, desde el campo de la medicina hasta el automovilístico, entre muchos otros.

Sin embargo, al contrario que los plásticos, la silicona alimentaria no incluye entre sus componentes Bisfenol A (BPA). Esto es muy importante ya que este compuesto químico, muy utilizado en la fabricación de plásticos, ha estado bajo sospecha por su toxicidad para los humanos desde la década de los años 30. De hecho, la FDA estadounidense elaboró en 2010 un detallado informe sobre las consecuencias de la exposición de fetos, bebés e infantes al BPA.

Lo mismo ocurre con los ftalatos, también conocidos como ésteres de ácido ftálico. Al igual que el BPA, los ftalatos son muy utilizados en la fabricación de plásticos, concretamente como plastificadores, ya que permiten incrementar la flexibilidad de los mismos. Sin embargo, estos compuestos son capaces de contaminar el cuerpo humano y dar lugar a diversos efectos nocivos sobre la salud. La ausencia de ftalatos en la silicona alimentaria es por tanto una garantía de seguridad para las personas, y en especial para los bebés y niños de corta edad.

Como se comentaba previamente, las siliconas en general son muy resistentes a las temperaturas extremas. Esto hace que los collares, pulseras y chupeteros de Mamichic sean totalmente aptos para su lavado en lavavajillas sin que el material se vea comprometido por las elevadas temperaturas. Además de poder lavarlos con facilidad y eficiencia, se trata de un material antibacteriano, que no favorece el crecimiento de microorganismos. Por lo tanto, la seguridad de la silicona alimentaria no sólo se limita al aspecto químico, dada la ausencia de compuestos tóxicos, sino también desde el punto de vista biológico, ya que evita la proliferación de bacterias potencialmente patógenas.

Además de un material no tóxico, tanto la silicona alimentaria como otros tipos de siliconas son inodoras, por lo que no producen ni transmiten olores, algo que sí ocurre, por ejemplo, con los plásticos.

Toda esta información ha sido corroborada científicamente y supervisada exhaustivamente por la FDA. Así, la silicona alimentaria que utilizamos en Mamichic, además de ser 100% segura, cuenta con todas las certificaciones necesarias tanto de la FDA como de la UE.

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