El reflejo de succión se desarrolla cuando el bebé aún está en el útero materno, de ahí que en muchas ocasiones, cuando la mamá se realiza una ecografía, veamos al bebé chupándose el dedo.

Obviamente, la función principal de este reflejo tiene carácter nutritivo, pues la succión es necesaria para obtener la leche del pecho materno a través del amamantamiento.

Sin embargo, más allá de esa función nutritiva, la succión también da tranquilidad, seguridad y placer al bebé; es lo que se denomina succión no nutritiva.

Al principio, y hasta que vaya mejorando la coordinación de sus movimientos y la percepción de sí mismo, al bebé puede costarle más o menos llevarse el dedo a la boca. Muchos bebés de hecho se llevan el puño completo. Pero pronto se convierten en verdaderos profesionales de la succión no nutritiva, atinando a llevarse el dedo a la boca con facilidad.

En la mayoría de los casos los bebés prefieren chuparse el dedo pulgar, aunque otros utilizan varios dedos o, como comentábamos, toda la mano o puño, incluso cuando ya coordinan a la perfección.

Muchos padres y madres tratan de sustituir la succión no nutritiva del dedo o mano con la utilización de chupetes. En ocasiones el bebé acepta de buen agrado el chupete y deja de chuparse el dedo. Sin embargo, muchos bebés rechazan la tetina del chupete y prefieren e insisten en chuparse el dedo.

Ante este reflejo, a veces insistente, muchos padres se sienten preocupados. Pero lo cierto es que no es algo que deba alarmarnos, pues es una conducta normal con la que el bebé empieza a descubrirse a sí mismo y que además le resulta relajante y placentera.

Generalmente los bebés que se chupan el dedo van rompiendo con ese reflejo de forma progresiva y espontánea a medida que van creciendo, abandonándolo por completo cuando alcanzan los dos años de edad.

Customer Reviews (0 comentarios)

Dejar un comentario