Desde que un bebé comienza a ser relativamente autónomo y es capaz de desplazarse, ya sea gateando o caminando, los golpes y tropiezos están a la orden del día.

De hecho, las posibilidades de caerse o darse un golpe aumentan conforme más capaz es el niño o niña de andar y mantener el equilibrio, pues se abre ante sí todo un mundo que explorar. Y si, lo quieren explorar absolutamente todo y tienen muy poco o prácticamente ningún sentido del riesgo o miedo.

Cuando crecen, los dientes tampoco están del todo a salvo, ya que, en niños de mayor edad, los traumatismos dentales también son una situación frecuente.

En cualquier caso, a veces se trata de golpes leves en los dientes y no tienen mayor repercusión que el llanto desconsolado de nuestro hijo durante un rato; y en otras ocasiones puede incluso suponer la pérdida de alguna pieza dental.

Pero, ¿qué debemos hacer ante un traumatismo en los dientes?

Nuestra forma de actuar variará en función de un detalle más importante de lo que parece: el tipo de diente. Es decir, dependerá de si se trata de un diente de leche o un diente permanente.

Por otro lado, también dependerá del resultado directo del traumatismo, es decir, si se produce una fractura del diente, un golpe aparentemente inocuo o la pérdida completa de alguna pieza dental.

Cómo actuar ante el traumatismo dental

Aunque se produzca un golpe en el que no tiene lugar la pérdida del diente, es importante acudir al dentista para que puedan examinar tanto el diente involucrado, para descartar cualquier posible fractura en las distintas partes del diente (no siempre son visibles, por ejemplo, cuando se produce en la raíz dental), como los tejidos que rodean a dicho diente.

La pérdida del diente se denomina avulsión dental, que hace referencia a la salida total del diente de su alveolo, que es el espacio que ocupa en el hueso mandibular.

Cuando se pierde un diente de leche, éste no puede ser implantado de nuevo. Sin embargo, sí existe posibilidad de reimplantar la pieza perdida cuando se trata de un diente permanente.

En ese caso, debemos actuar con la mayor rapidez posible, ya que en una situación óptima el reimplante debería llevarse a cabo dentro de la primera hora desde su pérdida. Si nos es imposible llegar hasta nuestro dentista en ese periodo de tiempo, debemos depositar el diente perdido en leche, saliva del propio niño o suero fisiológico; y transportarlo así, inmediatamente, hasta la consulta de nuestro dentista.

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