El reflujo gastroesofágico (RGE), también llamado reflujo esofágico para simplificar o reflujo del lactante para especificar cuando ocurre en bebés de corta edad, consiste, tal y como indica su nombre, en el reflujo o ascenso del contenido estomacal hacia el esófago del bebé. Es decir, los alimentos ingeridos van es dirección contraria al flujo normal, que sería boca-faringe-esófago-estómago.

¿Qué es el RGE y por qué ocurre?

El RGE es un problema habitual en los bebés lactantes. Aunque también puede ocurrir en adultos, de forma crónica o esporádicamente, no tiene por qué estar relacionado con haber sufrido dicho problema durante las primeras etapas de vida.

En bebés, el reflujo gastroesofágico frecuentemente se debe a que el esfínter esofágico inferior, que separa el esófago del estómago, no "cierra" correctamente. Al no sellar correctamente esa zona de paso, el contenido del estómago no siempre queda retenido en el mismo, sino que puede deshacer el camino y ascender hacia el esófago.

Por lo tanto, los lactantes que sufren reflujo gastroesofágico regurgitan la leche ingerida tras comer y vomitan con relativa frecuencia.

Pero, ¿por qué el esfínter esofágico inferior no funciona bien en algunos bebés?

En los bebés, el hecho de que la unión esófago-estómago no cierre correctamente se debe generalmente a la inmadurez del esfínter esofágico inferior. Esta separación esófago-estómago no tiene una estructura anatómica de esfínter propiamente dicha, es decir, no se trata de una barrera física, pero sí funcional.

Por tanto, para cumplir con su cometido, lo que hace el esfínter esofágico inferior es crear una presión mayor que la que hay en el estómago lleno, para impedir así que la comida salga en sentido contrario. En los bebés, cuando el esfínter es inmaduro no es capaz de mantener esa presión requerida para impedir el paso de los alimentos ingeridos, y, por tanto, el contenido estomacal se escapa por donde no debe.

¿Me tengo que preocupar si mi bebé sufre reflujos?

Aunque los bebés nacidos a término pueden presentar un esfínter inmaduro, el reflujo esofágico es más frecuente en bebés prematuros y bebés nacidos con bajo peso.

Como es lógico, este problema preocupa y pone en alerta a los padres, pero, afortunadamente, generalmente se trata de una complicación menor que en la gran mayoría de los casos se resuelve de forma espontánea. Concretamente, el reflujo gastroesofágico suele desaparecer durante el primer año de vida, normalmente antes de los 18 meses.

El reflujo gastroesofágico del que hemos hablado hasta ahora es el denominado RGE fisiológico, que como se ha mencionado está ocasionado por la inmadurez del esfínter que separa esófago y estómago.

Si bien el RGE fisiológico no requiere intervención médica, suele solucionarse espontáneamente y no suele acarrear complicaciones, existe otro tipo de reflujo esofágico que sí puede conllevar una problemática mayor.

Dicho RGE es el denominado reflujo gastroesofágico patológico o funcional. Éste está acompañado de complicaciones esofágicas y respiratorias, como la inflamación del tramo esofágico más próximo al estómago, la desnutrición, promovida por los vómitos y la falta de apetito; y, en ocasiones, problemas respiratorios como la tos nocturna, bronquitis reiterada o asma bronquial, entre otros.

En ocasiones, el reflujo patológico también tiende a mejorar de forma espontánea a medida que el niño va creciendo. Sin embargo, en algunos casos el problema puede persistir en la edad adulta. En otros casos, como ocurre en niños con malformaciones congénitas del esófago, puede ser indispensable la intervención médica para solucionar o mejorar el problema.

Como siempre, lo mejor será acudir a nuestro pediatra en cualquier caso

Aunque, como hemos dicho, en la mayor parte de los casos se trata de un problema sin importancia o gravedad, es fundamental consultar a nuestro pediatra si nuestro bebé sufre de reflujos esofágicos. Especialmente para esclarecer si se trata de un RGE fisiológico o un RGE patológico y, si se trata del último, comprobar si lleva o no alguna complicación asociada. También es importante que nuestro médico compruebe que, a pesar de los vómitos, el bebé está ganando peso se forma adecuada.

El pediatra nos dará las indicaciones necesarias para solucionar o minimizar el problema hasta que desaparezca de forma espontánea.

En el caso de los RGE fisiológicos, una de las recomendaciones más frecuentes es el tratamiento postural, como por ejemplo mantener al bebé algo incorporado tras las tomas. Esto se debe a que, al estar totalmente tumbado, se facilita el reflujo de la comida; por lo que manteniendo al bebé ligeramente incorporado disminuimos la posibilidad de reflujo.

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