Cuando nos informamos sobre los detalles del embarazo y el desarrollo fetal, nos damos cuenta de cuán complejo es poder experimentar la maravilla de convertirse en padres y cómo nuestro cuerpo “mide” al milímetro cada paso que da hasta culminar con el nacimiento de nuestro hijo.

Las contracciones de Braxton Hicks son otro ejemplo de que en el embarazo las cosas no ocurren a su libre albedrío ni sin una preparación progresiva.

Pero, ¿qué son las contracciones de Braxton Hicks? ¿habías escuchado hablar de ellas?

Por si no es el caso, tranquila, porque hoy descubriremos juntas qué son, para qué sirven y cuándo ocurren este tipo de contracciones.

Las contracciones de Braxton Hicks: nuestro útero se prepara

Las contracciones de Braxton Hicks son ni más ni menos que la preparación de nuestro cuerpo, concretamente de nuestro útero, para estar listo y entrenado en el momento del parto.

Igual que un corredor se entrena antes de participar en una maratón, nuestro útero comienza a ejercitarse para poder afrontar el nacimiento del bebé que crece en su interior. Esos ejercicios son las contracciones de Braxton Hicks.

Este tipo de contracciones esporádicas, aunque en raras ocasiones pueden aparecer antes, suelen comenzar a sentirse a partir del segundo trimestre de embarazo o ya entrados en el tercer trimestre.

Al principio estas contracciones duran menos de un minuto, pero conforme avanza el embarazo las contracciones de Braxton Hicks son algo más prolongadas y frecuentes, como si nuestro útero aumentara la intensidad de sus ejercicios a medida que se aproxima a la fecha clave.

Del mismo modo, inicialmente se trata de contracciones indoloras, aunque sí algo molestas, pero conforme se va acercando la fecha del parto si pueden causar algo de dolor irregular.

Aunque no es raro sentir las contracciones de Braxton Hicks, no todas las mujeres embarazadas las experimentan, pues en muchas de ellas tienen lugar sin que noten absolutamente nada.

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