En el post anterior hablábamos de cómo algunos niños se rebelan a la hora de lavarse los dientes o cómo nos puede costar a los padres inculcarles ese hábito tan importante para su salud bucal.

En dicho artículo dábamos 3 ideas o consejos para hacer que el momento de cepillarse los dientes no solo no sea una tortura para los padres y los niños, sino que además se convierta en una actividad divertida y diferente al resto de tareas cotidianas.

De esa manera, con un poco de creatividad, no solo evitaremos o minimizaremos las probabilidades de que nuestro hijo o hija se rebele o remolonee a la hora de lavarse los dientes, sino que conseguiremos afianzar dicho hábito de una forma mucho más natural y eficiente.

Para continuar con las ideas que pueden ayudarte a ser creativo y convertir la higiene bucal en un rato agradable, te proponemos otras ideas complementarias a las señaladas en el post anterior.

Más ideas creativas para afianzar el hábito de cepillarse los dientes en los niños

*Conviértete en su modelo a seguir

Eso de “predica con el ejemplo” es una verdad como un templo. Si además le sumamos el hecho de que para los niños sus padres son modelos a seguir, tenemos una potente arma en nuestras manos: nuestro propio ejemplo.

Aunque no hayas comido o cenado aún, si es el momento de que tu hijo se lave los dientes, hazlo junto a él. Para muchos niños, el mero hecho de que su papá o su mamá haga algo es razón suficiente para quererlo hacer él o ella también.

*El juego de la mímica

Siguiendo con el punto anterior, además de ser un modelo a seguir podemos convertir esa admiración que los niños sienten por sus padres en un juego; un juego que no solo ayudará a que quiera cepillarse los dientes, sino que también contribuirá a que aprenda a hacerlo de manera adecuada.

Es fácil que este juego de imitación funcione, pues muchos niños adoran imitar o jugar siguiendo los pasos que les va indicando su padre o su madre.

Así, puedes desarrollar la actividad dando instrucciones y haciendo que el niño lo repita y lo imite: ¡ponemos la pasta!, mojamos el cepillo, ¡y a lavar los dientecillos!

Realiza los movimientos básicos requeridos para un cepillado adecuado para que el niño lo imite y vaya aprendiendo, sin darse cuenta, cuál es la forma correcta de lavarse los dientes. Eso sí, cuando un niño comienza a lavarse los dientes de forma independiente no debemos olvidar revisar si lo ha hecho bien. Si se ha dejado restos tendremos que repasarlo nosotros y explicarle que se ha dejado algo de comida.

*El juego del temporizador

Muchos niños, aunque se lavan los dientes, lo hacen durante un tiempo insuficiente, bien porque se aburren enseguida, porque creen que con una pasada por cada cara basta o porque les resulta pesado estar mucho tiempo. Y eso que bastan 3 minutos para dejar los dientes relucientes, pero es que ¡los peques siempre tienen prisa por volver a jugar lo antes posible!

Para asegurarnos de que nuestro hijo o hija aprende a cepillarse los dientes durante el tiempo necesario podemos inventar el juego del temporizador o el de manos arriba utilizando una cuenta atrás durante tres minutos.

Otra forma de conseguir que permanezca al menos 2 o 3 minutos cepillándose los dientes es buscar una canción, o varias si queremos alternarlas a lo largo del día, con esa duración. A la de tres le damos al play y habrá que cepillarse los dientes hasta que termine la música. Una forma original y amenizada de aprender el hábito de lavarse los dientes de forma adecuada.

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