Esos dientecitos tan pequeños, tan nuevos y, además, temporales, a veces nos parecen inmunes a todo.

Sin embargo, no dejan de estar en un ambiente, la cavidad bucal, plagado de bacterias, no solo de esas que forman parte de la boca de manera natural, sino de todas aquellas que un niño comienza a ingerir con los alimentos que consume.

Es posible que algunos padres crean que los dientes de leche, al tratarse de piezas dentales que tarde o temprano se caerán para dar paso a los dientes definitivos, no son susceptibles a padecer caries o, si las sufrieran, no tienen gran importancia porque el niño o la niña va a terminar por perder la pieza.

Pero no es así. Independientemente de que se trate de un diente temporal, la aparición de una caries siempre es motivo de reflexión y, sobre todo, de acción, debiendo acudir a nuestro dentista tan pronto como la detectemos.

Una caries no deja de ser una infección, y cualquier infección debe ser evaluada y, si es necesario, tratada y/o reparada.

Más allá de la estética, la salud bucal de nuestro hijo, desde el principio, es decir, incluyendo la etapa en la que solo tiene dientes de leche, será importante para su salud general, así como para comer y hablar correctamente.

Las piezas dentales temporales, además, mantienen el espacio para los dientes venideros, los definitivos. Por otro lado, no hay que olvidar que las caries “crecen hacia abajo”, y precisamente abajo están, formados o en desarrollo, los dientes permanentes.

Por tanto, para evitar problemas durante la dentición temporal y prevenir que éstos se extiendan o afecten a la dentición permanente, siempre que detectemos una caries debemos acudir a nuestro dentista.

Por otro lado, y como mensaje final, la aparición de caries en los dientes de leche de nuestro hijo o hija puede estar indicándonos que su higiene bucodental es insuficiente, por lo que será el momento idóneo para tomar cartas en el asunto y evitar la aparición de más caries en el futuro.

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