¿Estás embarazada? ¿Viene un bebé en camino? Entonces estás llena de dudas, si es el primero, con mayor razón, pero da lo mismo si es el segundo o el tercero ¿por qué? Por muchas razones: no todos los embarazos son iguales, ni el momento es el mismo, ni nuestro cuerpo reacciona de la misma forma.

Si estás joven entonces eres más osada, sin embargo la gente te habla de todos los peligros de esperar un bebé y todas esas cosas. Si ya pasaste los 30, entonces la madurez, te hace pensar en muchas cosas que te van a llevar a tener temores.

¿A qué le tememos cuando vamos a tener un bebé?

Cada quien le teme a algo diferente: están desde las que le temen a perder su cuerpo, hasta las que tenemos miedo que el bebé se nos ahogue con las sabanas, mientras estamos dormidas.

Sí, es que cada quien tiene sus propios temores, los cuales son muy válidos, pues nos encontramos en un momento en el cual nuestras hormonas, se adueñan de nuestras emociones. Por algo se llama EMBARAZO, es un estado embarazoso, que si bien se realiza todos los días, pues nuestro cuerpo está sometido a una serie de cambios que hacen que tengamos muchos temores.

Puede que a muchas personas les parezca absurdo, pero es necesario tener presente que todo en nuestro cuerpo está cambiando, que estamos entregando nuestro calcio, para que una nueva personita tenga huesos, que nuestra sangre está alimentando a otro ser y que nuestro organismo se está enfrentando a algo totalmente diferente.

Entonces todo el mundo habla de lo maravilloso que es esperar una nueva vida, y tú sientes nauseas, quieres dormir todo el día mientras la gente te dice que hay que caminar, el bebé se te encaja, te duelen las piernas y ves pasar a las otras mujeres que conservan sus medidas perfectas.

¿Dónde está la belleza del embarazo?

En que dios te ha bendecido con la posibilidad de crear una nueva vida, que te sientes única e irrepetible, y que cuando ese bebé nace y te levantas en la madrugada para amamantarlo, lo ves en la cuna y ves tus manos, tus cejas y hasta el defecto de tus pies, y no puedes creer que haya salido de ti.

Que es algo tan maravilloso, que no puedes permitir que te lo cuenten, que aunque haya que visitar seis psicólogos, llorar durante días, llevar almohada en el carro porque te duermes en todos lados, pasar horas en el gimnasio para recuperar tu figura y tener muchas noches de insomnio, no volveremos a sentir una emoción ni un amor tan grande, como cuando tomamos su mano y nos mira a los ojos, entonces sabes que todo valió la pena, porque la emoción de ser mamá, no se compara con nada.


 

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